viernes. 04.04.2025

Lo Social

Hay muy poca tolerancia a la frustración

Hay muy poca tolerancia a la frustración

La nula tolerancia a la frustración y la creencia de que la felicidad es un estado, en la tertulia sobre Salud Mental. También las dificultades para traer a los profesionales a trabajar a Fuerteventura.

 

La salud mental ha sido el tema de la tertulia de La Voz de Fuerteventura en Radio Insular este viernes donde se han analizado datos alarmantes como que el 52% de la sociedad canaria está diagnosticada de depresión o ansiedad; o que cada dos días, una persona en Canarias se quita la vida. Cifras que hemos querido analizar con distintos profesionales que constatan, cada día, las dificultades de, sobre todo, no tener armas para gestionar las emociones a las que nos enfrentamos.

El jefe de psiquiatría de la unidad infanto juvenil del Hospital General de Fuerteventura, Manuel Ajoy, la enfermera supervisora de la unidad de estancia media, Ana Duque; el profesor de yoga y y mindfulness y presidente de FuerteYoga, Jesús Medina, así como la joven ilustradora y artista, Mónica Umpiérrez, han aportado su conocimiento y experiencia para dibujar

Los expertos coinciden en que vivimos en una época en la que se ha instalado la creencia errónea de que la felicidad es un estado permanente, cuando en realidad es una emoción fluctuante. Esta postura, argumentan, agrava la intolerancia hacia las situaciones adversas y refuerza la demanda de una “felicidad” ininterrumpida.

Durante la tertulia
Durante la tertulia

El psiquiatra Manuel Ajoy dejó en claro la naturaleza integral de la salud mental al explicar:
“Así así como tal, la salud mental yo creo que es parte de la salud en general. Es el bienestar, la definición de la OMS es el bienestar físico, psíquico y social de las personas. Y eso quizás también engloba todos los aspectos, no solamente el aspecto físico, sino el aspecto psíquico-mental. Es un equilibrio entre la parte física y la parte psicológica que se necesita y que todos debemos, de alguna u otra manera, ese es el objetivo, intentar alcanzar”.

Por su parte, la profesional Ana Duque subrayó la dificultad de trasladar conceptos técnicos al lenguaje cotidiano, afirmando que “socialmente se tiende mucho a separar lo físico de lo mental. Cuando realmente somos uno solo y la cabeza rige el cuerpo y el cuerpo hace que la cabeza funcione de otra manera. Entonces, cuando tú quieres separar eso... creo que cometemos un error”, recalcó.

El debate también se centró en la crisis de la resiliencia en una sociedad que busca evitar el sufrimiento. Según Jesús Medina, presidente de la Asociación FuerteYoga y coordinador del grupo de atención a jóvenes, “ahora uno está triste por una noticia o por cualquier cosa, como dice, de pareja o trabajo, o por circunstancias de la vida… y ya va el médico, va salud mental, mira, necesito salud mental, necesito porque estoy deprimido”. Una reflexión que pone de manifiesto cómo la falta de tolerancia hacia el dolor impide el desarrollo de mecanismos emocionales saludables y favorece la patologización de estados normales de tristeza o frustración.

Por su parte, la joven Mónica Umpiérrez, contó su experiencia vital como víctima de bullying mientras estudiaba en el instituto. Manifestó su rechazo a que los jóvenes acudan ahora a edades demasiado tempranas y, también, la falta de protocolos hace quince años ante el acoso. “Fue como estar en una cárcel” explicó añadiendo que “cuando pedías auxilio a los profesores, la mejor idea era sacarme a mí del instituto, ¿sabes?” .

Ahora las cosas, han mejorado en Fuerteventura. No solo la sensibilidad de la sociedad sino también la activación de protocolos aunque todavía no hay presentes psicólogos en los centros educativos como ocurre en otras comunidades.

Con respecto a los recursos, se destacó, especialmente la unidad de media estancia; un dispositivo poco conocido que cuenta con 13 camas y ofrece un abordaje integral que combina atención médica, talleres terapéuticos y actividades de ocio.

Según Ana Duque, “estamos hablando de un nivel que va en la línea de rehabilitación psicosocial, para darle una continuidad a lo que podrían ofertar otros dispositivos de la isla”. Los propios pacientes lo denominan “hotel” por ser uno de los más punteros de Canarias.

Asimismo, se anunció la próxima apertura de la Mini Residencia de Salud Mental, prevista para finales de año, que contemplará 30 camas en un entorno más hogareño. Esta iniciativa surge en respuesta a la saturación de los dispositivos actuales, aunque su efectividad dependerá de la urgente contratación de nuevos profesionales. “No hay recambios ni relevos, y nadie quiere venir a Fuerteventura a trabajar”, insistieron tanto Duque como Ajoy, visibilizando uno de los mayores retos de la sanidad en la Isla.

El SCS también promueve servicios de hospitalización a domicilio y centros de rehabilitación psicosocial en Gran Tarajal y Puerto del Rosario. Además, existen programas de atención comunitaria y consultas en atención primaria.

No hay que olvidar, el grupo de atención a jóvenes, liderado por Jesús Medina, que se presenta como una apuesta innovadora. A través de técnicas como el yoga y el mindfulness, este programa busca ofrecer a los adolescentes herramientas para gestionar el estrés y la ansiedad, fomentando una cultura de resiliencia y autoconocimiento. “A veces dicen: no puedo; y ni siquiera lo han intentado”, apuntó Medina.

Por último, también se habló de la necesidad de que los propios facultativos y sanitarios reciban formación en gestión emocional.

Como apunte final, y atendiendo al cambio de hora este domingo, todos coincidieon en señalar que prefieren el horario de verano. Más luz y más sol…también influyen en el bienestar.

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